La nueva Rebelión en la granja

 

Un equipo investigador de la Universidad de Oxford acaba de realizar un descubrimiento fascinante.

Revisando los archivos de George Orwell, el famoso autor de 1984 (he escrito algo más sobre este autor en este post reciente), han encontrado un manuscrito que podría haber sido escrito por el literato británico poco antes de su muerte, quizá como secuela a su fantástica Rebelión en la Granja.

Es un relato corto pero sustancioso, y tan premonitorio como sus restantes obras. Algunos profesores de economía de Oxford y Cambridge ya están considerando incluirlo en los programas de Introducción a la Economía por su valioso carácter didáctico. Recogemos en primicia para nuestros lectores parte de este relato.

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George Orwell

“María salió al jardín y se acurrucó en un sillón al sol. Cómo le aburrían la conversación de los mayores, sobre todo cuando hablaban de política: elecciones, partidos, el prexit o brexit, tensiones entre EEUU y Rusia, y una señora que se llamaba Theresa y tenía apellido de mes (¿June? ¿July? ¿May quizá? y se estaba peleando con todo el mundo)  … y unos animales que se rebelaban en una granja. ¡Qué raro todo! El tibio sol de primavera calentaba gratamente sus brazos. El sillón era cómodo, había repetido pudding, había dado un sorbo al whisky de su padre cuando este no miraba, y empezó a adormilarse y a soñar…. cosas muy extrañas.

Los animales de la finca avanzaban con brío por el sendero. Algunos pavos reales se acercaron volando majestuosamente y se dispusieron en círculo sobre la tapia de piedra. Uno de ellos llevaba, por alguna extraña razón, las plumas de la cabeza entrelazadas, formando algo que recordaba a una cola de caballo. De los sitios más recónditos fueron llegando, con bastante estrépito,  gallinas, un burro, tres cerdos, un perro, varios gatos, cuatro carneros, algunas ovejas, multitud de hormigas, nueve cigarras y un par de marmotas. Varios búhos atravesaron el jardín en vuelo rasante, hasta aterrizar en las ramas de un vetusto castaño próximo a la tapia.

El pavo de las plumas en forma de cola de caballo empezó a hablar.

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-Compañeros y Compañeras. Gracias por venir a esta asamblea, que puede ser trascendental para nosotros. Llevamos unos años inmersos en la lucha por acabar con la dominación y las desastrosas políticas neoliberales de la derecha, que solo han acarreado tristeza, recortes y sufrimientos, especialmente a los más vulnerables. Esta finca y este jardín pueden gestionarse de un modo mucho más igualitario, democrático, sostenible, respetuoso con el cambio climático y con todos nuestros derechos adquiridos tras largos años de lucha de los compañeros sindicalistas. La casta, manipulada por la Troika, los imperialistas americanos –  ahora con ese payaso de Trump a la cabeza-  y, sobre todo, Merkel, ha llevado a esta finca a la ruina con su nefasta gestión, mientras ellos se  enriquecían y engordaban sus cuentas corrientes en Andorra, Suiza y las islas Caimán. En las elecciones de 2015 logramos 69 diputados; en las de 2016, 71. Hemos estado a punto de tocar poder, y yo en particular de ser Vicepresidente. Si ese pavo memo de Sánchez hubiera resistido hasta el final …

Los animales, excepto los búhos (con expresión escéptica), miraban arrobados al ponente (aunque una oveja pegó un respingo cuando oyó mencionar la palabra caimán). PI era un hermoso pavo con una fantástica cola, formada por plumas de un verde intensísimo y diversos tonos de azul, del turquesa al añil, que acostumbraba a llevar desplegada. Su oratoria era enérgica y convincente. Quizá fuera un tanto arrogante, pero ¿quién no lo sería, si la naturaleza le hubiera dotado con tales cantidades de belleza y elocuencia? Su nombre completo era Pavo Iglesias (uno de sus antepasados, varias generaciones atrás,  tuvo un affaire con una cigüeña que vivía en la torre de la iglesia del pueblo. De ahí el apelativo que desde entonces distinguía a la familia), pero usar las iniciales PI era más corto. Además, a PI no le gustaba que le asociaran con aves que tienen relación con las iglesias y, por tanto, por la casta. ¿Cómo un antepasado suyo se podía había enrollado con una cigüeña, animal tonto, casposo y, si me apuras, franquista?

Una pavita joven y rubia, Tania, salió en defensa del pavo Sánchez, mientras se ruborizaba muy a su pesar. – No fue culpa del pavo Sánchez, las cosas como son, compañero. Las viejas glorias de su finca se conjuraron para quitarlo de enmedio, capitaneadas por una oca llamada Susana. Pero según una gallina que está muy bien informada, porque se codea con varias palomas mensajeras de la CIA, va a ganar las próximas primarias.

-Eso está por ver, aunque quizá el camarada Rejón, que está más en el corral vecino que en el propio, pueda dar más detalles.

Otro pavo real, de aspecto aniñado y con una extraña marca vertical en la cabeza, por lo que todos le llamaban Rejón, tomó la palabra, pasando por alto la alusión caústica de PI.

-Pues sí, PI, el pavo Sánchez puede ser secretario general del PSOE, en cuyo caso bloquearía los presupuestos y tendríamos nuevas elecciones. Pero no cuentes conmigo para hacerte Vice, después de la que me montaste en Vistalegre…

Otro pavo real, Eche,  le interrumpió, con un dulce acento argentino: – Ete, en Vistalegre PI no montó nada, vos no inventés, Rejón. El partido estaba escorando peligrosamente hacia la socialdemocracia, en parte por culpa de algunos de ustedes,  y teníamos que propugnar, éte, un cambio de paradigma para defender nuestra identidad psicosocial como partido, éte, transversal encaminado al empoderamiento de la izquierda.

PI ignoró a Rejón y a Eche y continuó hablando.

-Pase lo que pase con ese pavo Sánchez, tenemos que recuperar la presencia en los medios. Hace años los periodistas se pegaban por entrevistarme. Jordi Évole me llamaba 10 veces al día. Farreras, 25. Hasta Ana Rosa Quintana y Mª Teresa Campos me perseguían por las esquinas. Estábamos en el prime time de todas las cadenas. Nuestros castores subcontratados copaban internet y difundían la información que nos interesaba. Conseguimos introducir el mensaje transversal de la casta como empoderamiento de los ricos, como bien ha explicado Eche. Ahora nos cuesta muchísimo más conseguir unos minutos en antena, incluso en horas de baja audiencia. Ni siquiera nos llaman de las televisiones regionales o de esas cadenas cuya parrilla se destina en un 90% a teletienda de artilugios para adelgazar.

PI continuó, cada vez más enardecido. -Pero nosotros, que hemos cambiado el pasado reciente, podemos cambiar el futuro. Sí podemos, sí podemos.

A estas palabras los animales respondieron a coro:

-Sí podemos, sí podemos. ¡Viva PI!

La única que no vitoreó a PI (además de los búhos) fue una oveja, que era un poco tonta (incluso para ser oveja); se había quedado pensativa durante el discurso, y  le preguntó a un carnero que tenía a su derecha:

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¿Qué es eso de casta? ¿no es una planta que crece en la India?

La oveja no era lista, pero tampoco inculta, y había leído durante las largas tardes invernales (sin entenderla del todo, como vemos) una novela muy interesante que narraba lo ocurrido en un país donde, por lo visto, las vacas eran las reinas del asfalto. Campaban por sus respetos aunque hubiera humanos muriéndose de hambre en esas mismas calles.

-El carnero se impacientó. Que tontas sois las ovejas…No tiene nada que ver con la India, imbécil.

Un búho muy sabio, Milton, descendiente de una especie de búhos muy frecuente en Chicago, y muy viajado por diversos continentes, intervino:

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-Casta suena mejor que clase en un mundo 4.0. Antes la izquierda radical hablaba de lucha de clases y proletariado. Pero ya no estamos en el mundo de Marx y Dickens. Hoy el concepto de clase es más difuso, el número de obreros ha descendido, la movilidad social ha aumentado, las condiciones de trabajo han mejorado sustancialmente, al menos en el mundo desarrollado, y con el crecimiento del sector servicios no está claro qué es el proletariado. ¿Cómo se puede mantener como principios y hablar en los mítines de la lucha dialéctica, la revolución y el rescate de los oprimidos? En esto, PI, has sido listo, te lo concedo. Has dividido el mundo en dos, la casta y el resto, y has reinventado la lucha de clases como pugna entre los miembros de la casta y los demás ciudadanos. Hacer política, en tu opinión, consiste en denunciar los abusos de la casta y quitarla de las instituciones para ponerte tú. Gran parte de tu dialéctica se alimenta del odio y la crispación, y ella misma genera más odio y más crispación. Pero yo me pregunto ¿Cómo va a ser el proceso depurativo de la casta? ¿al estilo Stalin? ¿al estilo Maduro? (te meto en la cárcel porque me molestas) ¿Como en Cuba o en Corea del Norte? ¡Miedo me da!

-Cállate, Milton, gritó un tercer pavo que hasta el momento había permanecido silencioso. Más entrado en años que los demás, pero con cierto atractivo entre las pavas cuarentonas, que todavía lo encontraban monillo. De ahí su sobrenombre de Mone.- En Venezuela no pasa nada. Hay comida para todos, libertad para todos, democracia parlamentaria y paz social para todos. Lo que ocurre es que las cadenas extranjeras se han conchabado para distorsionar lo que cuentan. Pero el amigo Hugo, que viene de allí (señaló a un pájaro de exótico plumaje) nos ha dicho que no hay motivo para la inquietud. Y a tí, como búho, más te valdría andarte con cuidado. ¿Y sabes por qué? Porque los búhos sois parte de la casta. Y no sois los únicos en el reino animal. Las hormigas son casta. Las ovejas son casta. Las gallinas son casta. Los conejos sois casta. Los perros mastines son casta.

No pudo seguir. Le interrumpieron los balidos, cacareos, ladridos y pataleos varios. Las hormigas gritaron, aunque apenas les oyó nadie.

-Silencio, camaradas, dijo Mone. – Las hormigas son egoístas, insolidarias, workalcoholic y codiciosas (otro día hablaremos de las gallinas y las ovejas). Van a lo suyo. Encima, en procesión, parece mentira, en una finca laica y aconfesional. Se pasan el verano recolectando comida para el invierno con un ritmo frenético que estresa a todos los que tienen alrededor, lo que ha llevado a multitud de quejas de las cigarras en la Inspección de Trabajo. De hecho, el año pasado una cigarra denunció a una hormiga por acoso laboral: la hormiga llamó a la cigarra repetidamente vaga y holgazana, lo que no se puede tolerar. ¿A qué oscuros negocios se dedican las hormigas? ¿Dónde está publicado su portal de la transparencia? ¿Dónde almacenan el grano? ¿Están todas dadas de alta en la Seguridad Social? ¿Reservan el 10% de los puestos de trabajo para discapacitados, como marca la normativa?¿Pagan el IVA? ¿Por qué no facilitan esa información? Si tanto acumulan, ¿por qué no comparten no sólo información, sino alimento, con todos los compañeros y compañeras?

Mone se entusiasmaba por momento, y el resto de los animales comenzó a canturrear: “Abajo las hormigas. No comparten ni las migas”.

Una hormiga, Mary, plantó cara a Mone:

-Tus críticas son injustas. Nosotros ahorramos. Trabajamos mucho en verano, sí, porque sabemos que en invierno no es fácil encontrar comida.

Rejón intervino.

-El ahorro es un concepto capitalista, retrógrado y anticuado. Se puso de moda en la sociedad victoriana, tan cumplidora, rígida y familiar. Pero los tiempos han cambiado. Keynes explicó que es la demanda la que crea la propia oferta, que el ahorro en exceso puede hundir a un país, y que la austeridad daña a la economía.

Milton intervino. -Te estás liando, Rejón. ¿Tú no eras marxista? ¿Qué haces entonces hablando de Keynes, el padre de la macroeconomía moderna? ¿En qué quedamos? ¿Tú aceptas el marxismo?¿Aceptas el capitalismo? ¿Ambos? ¿Ninguno? Aclárate, por favor.  ¿Keynesiano o marxista? Porque Keynes no pretendía cargarse la economía capitalista sino suavizar sus  ciclos, los altibajos en la producción y en el empleo. Claro, tantas cañitas con el pavo Sánchez te han destrozado las neuronas.

El búho Samuelson, oriundo de Cambridge, Massachussets,  también quiso terciar. – Hombre, mejor dicho, pavo, amigo Rejón,  resulta preocupante que no hayáis estudiado más allá de Keynes en vuestras lecturas de economía. La economía ha avanzado mucho desde que se publicó la Teoría General en 1936, con las aportaciones de Barro, Romer, Lucas, Sala i Martín…  Y me parece, queridos pavos, que no os habéis leído sus trabajos.

-No te enrolles, Samuelson, a veces eres un auténtico coñazo – dijo Mone. – Marx tenía razón en unas cosas, Keynes en otras…Los economistas que has mencionado son todos americanos, probablemente trabajan para la CIA o son, sin más, miembros de la casta. Lucas recibió el Nobel, luego es casta. Barro enseña en Harvard, Sala en Columbia, Romer en Stanford: Yvy League y/o casta apestosa por todas partes. Hay que salir de los paradigmas y categorías neoliberales, ya superados, como derecha e izquierda, inventados por profesores o ideólogos reaccionarios…Nosotros somos transversales, como ya se ha dicho repetidamente en esta asamblea. Y lo que está claro es que hay que deshacerse de la casta o como queramos llamarla si queremos una auténtica democracia. Luego ya veremos.

En este punto la oveja tontorrona le dijo a otra en voz baja: -Creo que estos saben lo que no quieren, pero no lo que quieren. Una vez que quiten a la casta y se pongan ellos, ¿qué pasará?

En estas terció otro búho, Hayek. Uno de sus abuelos vivió una temporada en los árboles de Rusell Street, cercanos a la LSE y a UCL. Era un poco pedante, la verdad, y le encantaba fardar de lo bien que hablaba inglés.

-Entiendo entonces, Rejón, my dear, que lo vuestro es un cocktail Marx-Keynes con gotitas de Stiglitz y salpicado de Krugman. En ese escenario, ¿cuál es la solución, gasto público a mansalva? ¿Incluso generando déficit? Not a great idea, honestly!

-Exacto. Si es necesario, nos endeudamos. Pedimos grano a las fincas vecinas.

Milton metió baza.

-Si, pero, ¿qué pasa a largo plazo? Eso que decía Keynes, “a largo plazo todos muertos”, es infantil y falaz. El largo plazo acaba llegando. Mira lo que pasa en la finca vecina donde fabrican yogures griegos a crédito. Están todos muy inquietos por el futuro. Te puedes endeudar un par de años, pero no toda la vida. Los acreedores no son idiotas ¿Qué finca nos va a prestar grano sin pedir que se lo devolvamos y/o cobrarnos elevados intereses?

El Pavo Iglesias terció en la discusión. Antes se había distraído buscando a una pava morena. No la vio.

-Chicos, centraros. Dejaos de rollos academicistas. Y lo que hay que hacer a partir de ahora, además de estar en los medios, es fomentar la confrontación, aumentar la crispación, llevar la ira de los ciudadanos contra el régimen del 78 al paroxismo. Para ello, a partir de ahora y hasta nueva orden, el perro morderá a los amos, los gatos arañaréis sin piedad cortinas, alfombras y seres humanos, el burro coceará a todo aquel que se acerque en un radio de 30 metros, los pájaros haréis siempre vuestras necesidades sobre los coches de los granjeros (y mejor si los coches están recién lavados), las gallinas esconderéis los huevos para que no los encuentren y los carneros os lanzaréis en tromba contra los pastores cuando vayan a echaros el pienso. Ah, y nada de monogamia. Se acabó eso de que las perdices vayan en parejas y las tórtolas se arrullen. Todo eso es homofóbico y por tanto fuera de lugar en esta finca.

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Todos los aludidos se revolvieron, inquietos. Al final el mastín se atrevió a hablar, con su grave voz. – Pero PI, ¿no será contraproducente? Hoy por hoy son los granjeros los que nos dan de comer. ¿No se quedarán los carneros sin pienso, los gatos sin las sobras de pescado que tanto les gustan y yo sin huesos de chuletón? ¿Cómo se van a reproducir las perdices si no van en parejas?

  • No empieces con chorradas. Ya estudiaremos procedimientos técnicos para facilitar la reproducción industrial de las perdices. Y la lucha no es contraproducente, es necesaria como paso intermedio para que triunfe la revolución. No hay más que hablar. Y volviendo al tema del ahorro, que tanto os inquieta, os comunico que, a partir de ahora, se acabó el ahorro privado. El ahorro se guarda en bancos, y los bancos son lo peor de casta. Sólo va a quedar un banco, que va a ser público, y se gestionará directamente por el comité de pavos, ayudado por los cerdos.

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El procedimiento será el siguiente: las hormigas seguirán trabajando en verano, pero no almacenarán el grano. Nos lo darán a los pavos. Los pavos lo pondremos a buen recaudo, parte en almacenes, y parte en el banco público, y lo repartiremos en invierno.

Mary la hormiga preguntó: – ¿Con qué criterios vais a repartir el grano?

Mone sonrió. Esperaba esa pregunta. -Vamos a crear una renta mínima, una ración de tres granos al día que daremos a todos los animales.

-¿Independientemente de lo que produzcan? preguntó una oveja

-Claro, porque es una renta solidaria.

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-¿Y las madres que estén amamantando? Esta pregunta la hizo Cansa, una gata con hijos pequeños que todavía criaba. Era un poco pesada; los demás, cuando se referían a ella, decían: “Ves? cansa”, de ahí que se quedara con el sobrenombre de Cansa. Nunca se sabía bien a qué carta jugaba esta gata, y últimamente se había mostrado muy distante con el resto de la fauna de la finca, pero su opinión todavía era respetada.

-Cansa, no te inquietes, estudiaremos aumentar la renta mínima en algunos casos mediante un sistema de módulos y puntos que Mone está diseñando. De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad, como bien se ha dicho. Por otra parte, PI tiene muy claro que todos los animales somos iguales, pero unos somos más iguales que otros.

-¿Las cigarras también comerán, aunque no peguen ni golpe? preguntó otra hormiga.

-Por supuesto. Pero ten en cuenta que tenemos una partida en el presupuesto para organizar talleres orientados  a la reeducación de las cigarras en valores solidarios.

Mary insistía:

-¿Habrá grano suficiente? ¿Me imagino que los pavos dedicareis el verano a recoger grano con nosotras?

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-Te equivocas. En verano los pavos estaremos diseñando el complejo sistema que permite repartir el grano a todos los animales, y redactando los formularios que facilitan el cobro de  la renta mínima en distintos supuestos.

Mary insistió: Pero eso no lleva tanto tiempo,  ¿no?

-Te vuelves a equivocar. Nos organizaremos en departamentos, con secretarios, asesores, asistentes y consejeros. Crearemos 1000 puestos de trabajo público, a los que podéis optar todos. Ya sólo autorizar los moscosos y vacaciones de toda esa gente requerirá buena parte de nuestro tiempo. Y no te digo nada supervisar la recogida, almacenamiento y reparto de grano. Si nos sobra tiempo haremos nuevas versiones de los formularios. Estudiaremos la desviación en la recogida de grano con respecto a otros años y otras fincas.

-¿Y qué hay de lo mío? ¿Para cuándo la independencia? Dijo una marmota más bien rellenita y despeinada, llamada Colau.

PI saltó de inmediato.- Colau, qué pesadita, chica, eres auténticamente el día de la marmota siempre con lo mismo. Los pavos estamos a favor del derecho a decidir, como siempre hemos dicho.

  • Yo esto no lo entiendo, dijo otro búho, Buchanan. –  ¿Cómo garantizamos que vosotros y vuestros empleados no os comeréis el grano antes de tiempo? ¿Cómo sabemos que va a haber para todos y que se va a repartir de modo equitativo? ¿Quién va a pagar a vuestros empleados, asesores y secretarios?

-Habrá para todos porque, además del grano que recojan las hormigas, todos los animales tendrán que pagar impuestos. Una parte de su ración diaria de comida será recogida por pavos designados al efecto. Os quedará menos pienso a las ovejas, menos huesos a los perros, menos raspas a los gatos, pero tendremos la finca más igualitaria de la comarca. Ninguna cigarra pasará hambre. Los gatos no tendrán que molestarse en cazar ratones. Y sobrará dinero para organizar clases gratuitas de canto y gorjeos, gimnasia de preparación al parto especial para ovejas, puesta de huevos ecológicos para gallinas y Tai Chi para conejos.

Milton interrumpió. – Seguimos hablando de temas superficiales. La clave, a mi juicio, es la siguiente: ¿por qué van a molestarse las hormigas en recoger el grano? ¿Qué incentivos tienen, si no se lo van a quedar? ¿Por qué no dedicar el verano a cantar a coro con las cigarras, o a ver Gran Hermano o Sálvame de Luxe, y el invierno a consumir la renta mínima que vais a implantar? ¿No vais a acabar repartiendo igualitariamente la pobreza? Dicho de otro modo: ¿Quién va a querer crear riqueza en una sociedad como la vuestra?

Esta vez ni Rejón, ni PI, ni Eche ni Mone supieron qué responder. Los búhos salieron corriendo, es decir volando, rumbo a zonas en las que se conociera mejor el funcionamiento del ser humano y la economía. Lo último que se oyó fueron unas lacónicas palabras de Milton: “Los experimentos, con gaseosa. Estos están como cabras” (como en esa finca no había cabras, el comentario no dio lugar a pataleos por las aludidas).

María  oyó a su madre que le llamaba. Se despertó y entró en casa, todavía dando vueltas al extraño sueño que había tenido”.

 

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5 Responses to La nueva Rebelión en la granja

  1. Pingback: La nueva Rebelión en la granja – Auténticas

  2. india38 says:

    jajajaja. Me parto que bueno !!! Igual contándolo así la gente se entera de que van esa panda de desinformados y de jetas.

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  3. Pingback: El trama-bús – Auténticas

  4. Esperanza says:

    Brillante!! 🦃

    Liked by 1 person

  5. Pingback: El trama-bús | blancasanchezrobles

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